Ya no hay derrota que desmonte mi conjuro.
Ni quietud que cambie el paso
Al descontrol de los segundos.
Subo la nota final de cada verso
Y desparramo en el papel
Arrebatos de placer y desconcierto.
¿qué sabor me dejará la noche que alborota mis tensiones?
¿cuál será la intensidad de la rosada y suave piel de tus pezones?
Apaga la tele y sal de tu casa.
Celebremos un mundo que reniega y descarrila
Del camino malgastado de los días predecibles.
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