Me gustó conocerte y darme al sexo contigo.
Darle cancha a la curiosidad y el impulso,
Sin prefijar un calendario donde alternar placeres y sentido común.
Me gustó que supiéramos tan poco el uno del otro,
Pero también que no todo fuera salvaje y puro instinto.
No me marcho porque haya dejado de querer rozarte las ideas con mi cuerpo.
Pero no aguanto más de dos días la quietud y los mundos predecibles.
Necesito un tren que no me deje en la siguiente estación del recorrido,
Me siento en guerra contra la lógica y lo coherente.
Incluso por correr y disfrutar del sin sentido y la sorpresa,
Renuncio al sexo y la alegría que descubren y liberan.
Perdóname por la espantada sin darte explicaciones.
Volveré a llamarte.
Aunque no tienes por qué abrirme la puerta.
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